INTRODUCCIÓN
La Medicina es una de los hitos más importantes de la historia de la humanidad en tanto la solidaridad y el cuidado por el otro. La práctica médica que reconoce al paciente como un ser humano que confía el mantenimiento de su salud en otra persona, significa para los que elegimos esta profesión una actitud y responsabilidad fundamentales.
Una de las premisas que unen a los médicos generales y especialistas; es la aceptación de que los avances científico-tecnológicos se acumulan y reconfiguran todos los días, obedeciendo al estado del arte de nuestra profesión, su impacto personal y hacia el paciente, su entorno cercano y la sociedad a la que pertenecemos.
El acúmulo de información, cada día más específica, basada en evidencia y su valor traslacional, contienen una carga de conocimiento y responsabilidad que derivó en que, en todo el mundo, se generaran congregaciones estratégicas entre los médicos de las diferentes especialidades específicas para responder a la necesidad de optimizar cada área de intervención; sin demeritar en la comprensión integral sistémica del paciente y sin afán de generar segregaciones internas; sino promover un abordaje que respondiera a la cantidad de información que se requiere manejar y ponderar para una práctica clínico-asistencial y/o académica y/o de investigación que resulte satisfactoria para todos.
Esta necesidad no es una concepción reciente. En 1858, en Reino Unido se estableció el primer colegio de colegios que incluía diferentes especialidades médicas. Le siguió Canadá (1929), EE.UU (1933), México (1974) y Chile (1984).
Esta complejidad dinámica cambiante; se sigue verificando como oportuna y probablemente más razonable y racional en tanto que el conocimiento médico es cada día más amplio y más específico; al mismo tiempo que más exigente y por otro lado únicamente útil por su valor cuando se traslada a una decisión de alto impacto para la calidad de vida de cada paciente que se atiende y entiende de forma integral.
Además de dirigirse al paciente; también debe adecuarse para responder al médico que ejerce su especialidad con compromiso y entrega, en tanto su propio crecimiento y desarrollo personal y profesional; con sus propias satisfacciones y demandas individuales, sus expectativas y sus retos, los de su entorno cercano y la sociedad a la que pertenece.