EL VALOR ACADÉMICO DE LA CERTIFICACIÓN / RECERTIFICACIÓN
El propósito general de todos los Certificados de Consejo y sus capítulos tiene dos temporalidades en función de la formación académico-asistencial de cada sustentante:
- La Certificación de primera vez, confirma que se obtuvo desde su sede hospitalaria y la universidad responsable, una preparación suficiente convalidada por pares de forma objetiva e imparcial, con base en experiencia y actualidad.
- La Recertificación es el proceso de mantenimiento de la Certificación con revalidación quinquenal, por examen o por currículum, con el propósito de asegurar que se ha continuado aprendiendo, con una exposición actual de los conocimientos y avances tecnológicos en el campo específico de cada especialidad y subespecialidad.
Ambas se sostienen sobre la inteligencia de que esto se traduce en una aplicación adecuada, correcta, racional y humana en la práctica cotidiana específica con base en los requerimientos y aptitudes propias de cada especialidad médica, y cuyo reconocimiento claramente es más apropiado cuando se realiza entre pares que conocen y reconocen cada particular sobre el contexto nacional y sus retos propios.
Un examen es una simulación útil para ensayar y demostrar que se cuentan con las estrategias para enfrentar la realidad y demostrar que la toma de decisiones, la resolución de problemas, la selección de técnicas y diagnósticos diferenciales, corresponde a una estructura lógica que se traslada en la mejor decisión médica acorde al estado del arte de la especialidad. Es una oportunidad de evaluación y autoevaluación; para detectar y consolidar nuestro desempeño, reducir errores y reforzar nuestra propia seguridad al tomar una decisión de alto impacto.
Una evaluación curricular con base en estándares homologados de las esferas que debe dominar todo médico general, especialista, alto especialista y/o subespecialista, refrenda el interés por mantener la formación activa y el compromiso de su constancia en la actividad profesional. Estar mejor preparados, tiene un impacto en la disminución de errores y fallas prevenibles con el fin reforzar la confianza de todos con y hacia los profesionales de salud; en escenarios que implican la vida de una persona.
Los pacientes no deben sufrir las consecuencias de los procesos de aprendizaje. Los análisis y retroalimentación individual funcionan para cada uno de nosotros como una oportunidad para conocer nuestras fortalezas y debilidades, la metodología en la toma de decisiones, la detección de errores y oportunidades de mejora, elevando nuestra seguridad cuando debemos trasladarla a un entorno real, en el que se suma, a la teoría y la práctica, la sensibilidad y vulnerabilidad propias de los entornos médicos. Y aún en esa circunstancia, contar y conocer pares con los que se puede dialogar, verificar y exponer nuestras dudas, con crítica y reflexión sistemática, sobretodo en casos complejos, favorece y fortalece la práctica clínico-asistencial y/o de investigación y/o docencia y/o gestión dignas y seguras.
La meta no es aprobar o reprobar, sino saber reconocer qué, cuánto y cuándo se necesita reforzar las propias competencias, impulsados por el compromiso con el paciente, la calidad de la atención y el rigor científico.